Al hojear las páginas del texto latino de Syruporum universa ratio
salta a la vista el hecho de que aparezca esmaltado de palabras sueltas o
de renglones enteros –cuya extensión va de tres a nueve líneas– impresos
en caracteres griegos. Este recurso al original no es ajeno al proceder
habitual de los médicos humanistas. Pero rara vez se aprecia con
tanta profusión como la que se advierte en este libro. Lo hace así su autor
porque estima defectuosas las traducciones que maneja –adscribitur
graeca illius verba qua male traduxit ea noster interpres; (fol. 5v)... quia
versio communis non satisfacit (fol. 29v)– Y proporciona en todo caso su
propia versión, siempre introducida por las palabras id est. Pienso que
la frecuencia de este recurso no ha de ser atribuida a petulancia erudita
del autor, sino al carácter polémico de su obra: quiere dejar bien atados
los cabos alegando los términos mismos de los dichos de Galeno.
Pues –salvo una referencia a Aristóteles– todas las menciones que aquí
se hacen en griego, son de textos galénicos.
En estas páginas se hace mención repetida de tratados básicos de
Galeno como son el Methodus medendi, el De differentiis febrium y el
De inaequali intemperie. Se citan también con cierta frecuencia escritos
patológicos como el De locis affectis o el De crisibus, anatomo-fisiológicos
como el De usu partium y el De facultatibus naturalibus, de higiene:
el De sanitate tuenda, etc. Y, en consonancia con el carácter de la obra
que comentamos, son también frecuentes las alusiones a libros de farmacia,
como el De simplicium medicamentorum temperamentis et facultatibus
y los dos De compositione medicamentorum. Con menos frecuencia
se citan aquí las obras contenidas en el Corpus hippocraticum en
su redacción original; bastante más se mencionan los comentarios que
Galeno llevaría a cabo sobre algunas de ellas... Así ocurre con el “Régimen
en las enfermedades agudas” y con los libros de las “Epidemias” y
de los “Aforismos”.
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Representación Hipócrates, Galeno y Aricena.
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De Aristóteles se hallan en este opúsculo servetiano varias referencias
a los tratados De generatione et corruptione y Meteorologica.
Son también frecuentes las menciones de la Synopsis que en el siglo
IV redactara el galenista Oribasio; como también las referidas a las
grandes compilaciones realizadas por los médicos bizantinos del período
alejandrino (siglos V y VI): Aecio de Amida, Alejandro de Tralles
y Pablo de Egina.
Como ya dije, en el texto del De syruporum universa ratio es total
el rechazo a cuantos escribieron en lengua arábiga, a los que aplica
el denigrante apelativo de barbari; cosa común entre los latinos
renacentistas, con manifiesta injusticia para aquellos que salvaron en
su propia lengua los tesoros de la ciencia helénica –sobre todo en el
Bagdad del siglo IX– de la que pasaría al latín –mayoritariamente en
el Toledo del siglo XII– para fecundar la enseñanza de las nacientes
universidades europeas. Claro está que, con esos trasvases, se habían
contaminado las aguas del saber griego que ahora los humanistas trataban
de captar en sus manantiales. Tal corrupción textual la recoge
Servet en expresiones como esta: Haec enim methodus est Galenii; sed
barbari inepti homines... Y habla de ideas “que sólo existen en la imaginación
de los árabes, pero nunca en la cosa misma”. Con cierta ironía,
les plantea cuestiones a los que no cabe responder con sus planteamientos:
Quid hic Arabes respondebunt? Y hasta los interpela
vivamente como si se hallaran presentes, denostándoles así: “¡Salgan ahora a la arena las huestes del príncipe Avicena y emprenda la huida
Rhazes!” Llegando en su apasionamiento la absurda afirmación de
que el autor de esa gran síntesis del galenismo que fue el Canon
“nunca fue versado en la lectura de Galeno”. Y, aunque se ve obligado
a reconocer la aportación de los árabes en la invención y en el uso
de los jarabes, se esfuerza Servet en probar que ya los griegos habían
utilizado formas medicamentosas semejantes y con un criterio más
correcto, que él trata de reinstaurar. (10)
(10) Syruporum...., fol.2r.
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