Miguel Serveto (1509 ó 1511-1553) aparece en relación con Navarra siempre con el apellido “de Villanueva” y como “nativo de Tudela”.
Además, asociado a que ha residido en la ciudad de Zaragoza los últimos años antes de partir de España, hacia el año de 1528 para Tolosa de Francia, se documenta que su padre “no era navarro”. Aparece así en documentos oficiales por lo que creemos que su apellido real es el de “Villanueva” como lo confirma el cabildo de Zaragoza antes de que saliera de España y así se elimina el argumento de que “disfrazaba su origen y apellido” como tantas veces se ha repetido. Describe a la ciudad de Tudela, como ciudad “bajo dominio del Emperador” en 1553, o como “Tucris” en el Ptolomeo editado en 1535. También menciona otras localidades navarras. No se puede obviar el antecedente de su perfecto dominio del hebreo que sólo pudo adquirir en familia y ambiente judío converso, de su abuela Beatriz Zaporta; se adivina cierta nostalgia en lasdeclaraciones de su vida, y el temor ante la Inquisición sobre los herejes y “marranos” (criptojudios) o “judeoconversos”.
Miguel pudo conocer a Francisco de Javier, pues cita cinco veces en su obra Apología contra Leonardo Fuchs (1536), al Colegio Beauvais de París en el que enseñaba este último, y a un estudiante de medicina de dicho colegio, antes de la partida de París de los futuros jesuitas.
Nada es sencillo sobre la vida de Miguel Serveto o de Miguel de Villanueva, pues no habla mucho de sí mismo, aunque su vida y obra dan para escribir varias novelas. Al conmemorar el 450 aniversario de su muerte se ha reunido a eminentes servetistas como: el profesor D. Juan Antonio Paniagua, quien ya ha publicado estudios sobre Servet, incluso en Ginebra;
D. Manuel De Fuentes, quien describe en su obra toda la trayectoria de su vida; o en el campo de la teología a
D. Alfredo López, con novedades que merecen toda la atención. Nada de esto se hubiera hecho sin el apoyo del Colegio de Médicos de Navarra, con la labor personal del doctor Gabriel Delgado al frente del mismo; con el entusiasmo de Ana Puras, impulsora de la recuperación de la memoria de Miguel Servet; con el apoyo de José María Corella y de manera muy especial, con el interés de José Javier Viñes, por las reuniones organizativas previas a la realización de los actos, por su insistencia en todos los asuntos que se trataron, y por su tenacidad en que se recopilaran e imprimiesen los textos, a cargo del Departamento de Salud delGobierno de Navarra como sucedió hace ya cincuenta años, en 1953 con los que nos precedieron, para ir siguiendo su estela, quien además, con paciencia ha recopilado y corregido los originales para su edición
Vamos a desarrollar en qué puntos tiene relación la vida de Miguel Villanueva con Navarra, en especial con Tudela o con los navarros de aquella época. Casi la mayor parte de nuestra exposición tiene que ver con el origen tudelano de nuestro genio y para ello tendremos que tratar de protocolos notariales, registros universitarios y de cabildos, pero sin descuidar la historia de Navarra y de Aragón en este periodo tan conflictivo
(Anexo I)
También nos serviremos de algunos detalles de los procesos de 1553, tanto del de Viena del Delfinado como del de Ginebra y de sus propias obras. De éstas destacaría: La Geografía de Ptolomeo (1535 y 1541), su Apología contra Leonardo Fuchs (1536) y La Restitución del Cristianismo (1553). Algunos datos sugieren algo de su familia y su origen, según nuestra interpretación de las primeras páginas de sus Errores de la Trinidad (1531) o de sus Diálogos de la Trinidad (1532)(1)
(1) Vid. Por ejemplo, en las primeras páginas, cuando menciona “nombre” y “apellido”, afirmando que “Jesús, siempre era Jesús”, en eso no varía, pero sí en el apellido o “cognomen”: Cristo, “de Nazaret”, etc., o cuando menciona que “fue circuncidado, cómo a éste, se le llama Pedro o a aquel, Juan” coincidiendo con los nombres de sus hermanos. Más todavía cuando afirma en la p. 3v, “ a Jesús se le suponía que era hijo de José” o incluso en 7 v “ el Hijo fue engendrado de José y de otro Padre”.
Da la impresión de algo biográfico ese interés en nombre, que no varía y sí el apellido de Jesús, o de cierto paralelismo entre Jesús de Nazaret, que siempre fue Jesús con el mismo que siempre fue Miguel, pero varían las identificaciones, como si quisiera dar a entender su dualidad de apellidos (Serveto y Villanueva) o los apellidos “de Nazaret”, “Cristo”. Cuando Miguel cita a Navarra o a Tudela en particular: “nacido en Tudela, ciudad bajo la obediencia del Emperador” o cuando menciona la persecución a “herejes, musulmanes (sarracenos) o marranos”, nos da la impresión de algo vivido cercano. Los años entre 1511 y 1522, época de su niñez son de una gran inestabilidad en Navarra en general, y en Tudela en particular, con el telón de fondo de los judeo-conversos y los moriscos donde se agudizan las condiciones de toda Navarra. Su recuerdo de España, en general, no es muy positivo y se adivina cierta tristeza en sus escritos.
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