De lo expuesto se puede concluir que Miguel en sus referencias a Navarra o a los navarros, tanto en su vida como en su obra, es muy escueto y no hace ninguna referencia a “Sigena”. La documentación nos muestra a un Miguel de Villanueva, que es como aparece en toda la documentación oficial, con una ascendencia judía matrilineal por su abuela Beatriz Zaporta, que explicaría su dominio hebreo y su nacimiento en una ciudad con afluencia de conversos en el período 1509- 1524. Su hebraísmo y su infancia en Tudela puede explicar mejor su visión solidaria contra la persecución de los “herejes, musulmanes (sarracenos) o marranos”, que nos da la impresión de algo vivido, muy cercano. Miguel de Villanueva siempre refiere que es nativo de Tudela en el Reino de Navarra, y añade que es una “ciudad bajo la obediencia del Emperador” y que indentifica con “Tucris” en su Ptolomeo. La diferencia con sus coetáneos navarros que partieron al extranjero, es que Miguel está siempre alejado de su familia y sin relación epistolar de ningún tipo con ellos, a diferencia de Francisco de Javier, Bartolomé de Carranza o Martín de Azpilicueta, por ejemplo. Da la impresión de una soledad inmensa, casi desde su infancia, cuyo desarraigo familiar y el uso de doble apellido, que no se debe a una simple ocultación de personalidad, constituyen nuevas líneas de investigación.